Hablemos de drogas

20/03/2017
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La semana pasada compartí algunas reflexiones sobre el consumo de drogas entre los adolescentes, un tema que nos preocupa y asusta a todos los padres.

Uno de los puntos que os comenté fue que la mayoría de nosotros tendemos a considerar como drogas sólo algunas sustancias y otras, como el tabaco o el alcohol, optamos por dejarlas fuera y considerarlas “sustancias inofensivas”.


Sustancias y efectos
El consumo esporádico de una droga no convierte al consumidor en un enfermo, pero esto no quiere decir que este consumo sea inofensivo. Puede haber factores biológicos, psicológicos y sociales que hacen que unas personas sean más vulnerables que otras.

Todas las drogas pueden generar problemas de salud y diversos grados de dependencia.

A continuación, os dejo un listado de sustancias y efectos que pueden causar.

  • Tabaco: la nicotina es un estimulante adictivo. Además, el humo del tabaco aumenta el riesgo de desarrollar cáncer, enfisema y enfermedades cardiovasculares.
  • Alcohol: puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos del cuerpo. Especialmente puede causar daños en la corteza cerebral (toma de decisiones o solución de problemas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de los movimientos).
  • Cocaína: puede producir daños en el corazón y el sistema respiratorio y nervioso.
  • Anfetaminas: son sustancias que producen sensación de euforia y agudeza mental. Pueden elevar la temperatura del cuerpo de forma extrema y causar problemas de corazón y convulsiones.
  • Éxtasis: produce efectos estimulantes y de alteración de la mente. Es tóxico para las células nerviosas.
  • Heroína: produce euforia y sensación de relajación. Disminuye la respiración y puede aumentar el riesgo de enfermedades infecciosas graves.

Evidentemente, hay más sustancias que se pueden considerar drogas. Quizás estas son las más comunes o más conocidas. A ellas debemos añadir otras que cada vez están cobrando más protagonismo y son los medicamentos de prescripción médica como analgésicos, sedantes o estimulantes recetados por los médicos con, obviamente, otros fines terapéuticos y que se pueden encontrar fácilmente en el botiquín de nuestras casas.


Prevención
Ya hemos hablado en otras ocasiones de lo importante que es tener una buena comunicación y una escucha activa con nuestros hijos. En la prevención del consumo de drogas también es de suma importancia hablar con ellos.

Idealmente no hay que esperar a hablar con ellos sobre drogas cuando tengamos alguna sospecha de que consumen o de que hay algún consumo en su grupo de amigos. Es mejor hablar con ellos mucho antes. Pero, eso sí, cuando estén preparados para escuchar y entender la conversación. No se recomienda hacerlo antes de los 5 años.

En cualquier caso, no debemos rechazar o evadir sus preguntas EN NINGÚN MOMENTO. Si tienen curiosidad por alguna noticia que recojan los medios de comunicación o por ser protagonista de una conversación entre adultos, debemos atender esa curiosidad y responder siempre de forma veraz y objetiva.

Si nosotros no le damos respuestas, es bastante probable que acudan a otras fuentes, como sus amigos, en busca de información.


Cómo reaccionar ante las drogas
Más importante aún, es preguntarles su opinión al respecto, debemos asegurarnos de cuales son los criterios que van a seguir cuando se encuentren en una situación donde les ofrezcan tabaco, alcohol o drogas.

Y sobre todo de que recursos internos cuentan para poder decir NO, lo ideal es ponerles en situaciones reales con las que se vayan a encontrar (hacer simulacros), decirles algo así “imagínate que estás con tus amigos y uno trae una botella de alcohol y os ofrece beber, ¿Qué harías? Y si insiste ¿Qué harías entonces? Y si te empiezan a llamar pringado ¿Cómo resolverías esa situación?”.

De esta forma les ayudamos a adelantarse a lo que probablemente vaya a ocurrir en un futuro y si tu hijo ya está preparado, ya tiene las respuestas adecuadas, será capaz de gestionar esa tentación, en caso contrario, la fuerza del grupo le empujará a caer en ella. Si con esas preguntas tu hijo no sabe las respuestas, tendrás que ayudarle a construirlas, ese es tu papel de madre/padre, ayudar a tu hijo a desarrollar recursos internos que le permitan desenvolverse en la vida.

En este tema, como en otros muchos, yo os recomiendo que habléis siempre en positivo, sin alarmar y sin caer en el aspecto morboso o dramático que conlleven las situaciones extremas.

Y, sobre todo, transmitamos a nuestros hijos hábitos y comportamientos saludables con información y con ejemplo.




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