Independencia y libertad

02/04/2017
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¡MAMÁ, QUIERO MI LIBERTAD!
Si tenéis un adolescente en casa, ya os habréis dado cuenta de que sus ansias de libertad y la insistencia con que reivindican su derecho a ser independientes y autónomos pueden agotar la paciencia de cualquiera.

No os preocupéis: es absolutamente normal: normal que ellos lo pidan y normal que a ti te cueste dársela al principio. Hay padres que dan demasiada libertad antes de tiempo y otros que, por el contrario, le niegan la oportunidad de aprender, madurar y tomar decisiones.

En este caso, como en otros muchos, como decía Aristóteles “La virtud está en el término medio”.

Según diversas investigaciones, los adolescentes que mantiene fuertes vínculos familiares al tiempo que desarrollan sus opiniones propias e incluso manifiestan su desacuerdo con sus padres, se desarrollan mucho mejor que aquellos a los que se les impide desarrollar sus propias ideas y opiniones.


Algunos consejos sobre la libertad en adolescentes
A la hora de dar al adolescente la libertad y autonomía que nos pide, hay que tener en cuenta algunos temas que nos pueden ayudar a todos, tanto a padres como a hijos.


Límites
A nuestros hijos adolescentes no les gustan los límites, pero eso no quiere decir que no los necesiten o que, en cierto modo, no nos desean. Los límites les dan seguridad y les proporcionan la sensación de saber que están atendidos y que alguien se preocupa por ellos. Si no has puesto límites durante la infancia es mucho más complicado que puedas ponerlos durante la adolescencia, pero nada es imposible.

Sé preciso y concreto cuando pongas los límites y evita generalidades del tipo “me gustaría que vinieras antes”. Entenderá mejor que, en su lugar, le digas “Me gustaría que vinieras a las 21:00 h”.

Los límites no son algo que surge de manera repentina y caprichosa.

Explícale que los límites no son algo caprichoso que te surge de repente: si le dices cómo te sientes y cuáles son las razones que te llevan a poner un determinado límite, probablemente los entienda mucho mejor.


Valores
Habla con él sobre sus valores, lo que es más importante para él y explícale cuáles son los tuyos. Entre ellos, siempre debería estar la salud y la seguridad. Ayúdales a entender que hay ciertos límites relacionados con estos dos conceptos que no deben saltarse porque pueden afectar y de forma muy grave a su vida futura. Entre estos límites pueden estar los que se refieren al consumo de alcohol, drogas o prácticas sexuales de riesgo.

Todos hemos pasado por la adolescencia antes de llegar a nuestra edad adulta y seguro que, si haces un pequeño esfuerzo, recordarás que tú también te sentías invulnerables: no había peligro que te acechara ni nada negativo que te pudiera pasar: “eso les pasaba a otros”.


Identidad
Los adolescentes necesitan formar su propia identidad y para ello tienen que explorar, tomar decisiones y equivocarse. Es una lección importante la que se saca de tomar una decisión, equivocarse y aceptar los resultados.

Eso no significa que tú como padre/ madre renuncies a tu obligación de guiarles y cuidarles. Guiar es una cosa; controlar y actuar por ellos es otra bien diferente.

Si tienes una buena comunicación con ellos, te será fácil ayudarles a reflexionar sobre las consecuencias que pueden tener sus decisiones. “¿Te has parado a pensar que puede pasar si haces eso?” ¿Qué crees que sucederá?”.


Errores
Si no se pone en riesgo n i la salud ni la seguridad de tu hijo, déjale que se equivoque y ponga remedio. No pasa nada. Si tú siempre estás detrás de él enmendando sus errores, nunca adquirirá las herramientas necesarias para hacerlo él cuando alcance la edad adulta.

“De hombres es equivocarse; de locos persistir en su error” (Cicerón)

Como os he dicho ya en alguna ocasión, merece la pena que cuanto antes os pongáis a establecer buenos canales de comunicación con vuestros hijos. Hablad de forma clara y directa con ellos, de todo lo que les preocupe y también, como no, de su libertad y de su autonomía.

Aunque a veces te pueda parecer que no, un adolescente confía en sus padres más que en ninguna otra persona. Si tú no estás ahí cuando te necesita, buscará apoyo y consejo en otro lugar y quizás la persona a la que se lo pida tendrá tan poca experiencia como él y el daño puede ser aún mayor.

Para terminar, te dejo una frase de Nelson Mandela que me parece muy interesante y sobre la que te invito a reflexionar:

“Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.

Y como siempre espero tus comentarios y sugerencias a través de las redes sociales o a través del correo electrónico: info@coachespana.es.




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