Valores de libertad

20/11/2017
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Durante dos años estuve colaborando con el Ministerio de Justicia en el plan de reinserción del colectivo de presos. La gran mayoría de ellos habían llegado hasta allí por la falta de valores personales; habían sido adolescentes sin rumbo, con una autoestima muy baja y se habían dejado llevar por lo fácil e inmediato, quedándose en el “Me gustaría” en vez de en el “Quiero conseguir”.

Esa falta de valores y de autoestima les convertía en carne de cañón para ser presa de malas compañías, dejándose llevar por la desidia, el pasotismo y realizando acciones en contra de su persona sólo por obtener la aprobación de los demás.

A veces, nosotros - los padres - descuidamos esta parte tan importante de la educación de nuestros hijos. Vamos tan rápido en nuestro día a día, queriendo llegar a todo, que pasamos por alto patrones de conducta de nuestros hijos; unos patrones fundamentales para indicarnos cuáles son los valores que aún no tienen incorporados en sus vidas.

Comportamientos como la desidia y el pasotismo, la ausencia de interés en los estudios, la falta de comunicación con nosotros y con su entorno o mostrar signos de agresividad, son indicadores muy claros a los que debemos reaccionar lo más rápido posible. Es importante que cambiemos esas conductas negativas por otras en las que se responsabilicen de sus vidas.

Cuando un adolescente es consciente de que él o ella son los responsables de sus vidas, están dando los primeros pasos para conseguir sus valores de libertad.

Recordad que vuestros hijos aprenden con el ejemplo. El ejemplo que ven en vosotros, en vuestra forma de relacionaros con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar.

Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué creéis que el chico va a aprender? La responsabilidad que tienen los padres en latransmisión de los valoresa sus hijos es crucial.

En la etapa de la adolescencia se constituye gran parte de la identidad de la persona; por tanto, una buena autoestima junto con los valores es fundamental para establecer unas relaciones sociales saludables.

En mi opinión, ayudarles a fijar metas claras y precisas es una de las claves para que el adolescente vaya incorporando esos valores personales positivos que han sido reforzados en la conducta de sus padres: confianza, tranquilidad, honestidad, respeto, sinceridad… y, a su vez, vaya afianzando su confianza en sí mismo.

En ese camino, además de ir alcanzando pequeñas metas, irá siendo más consciente de los recursos que ya tiene y que es lo que tiene que hacer para adquirir otros que le ayuden a alcanzar sus metas.


 

José Linares
Coach Comunicación

 





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